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Mi niño es prematuro.
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La
retinopatía del prematuro es una enfermedad que afecta los vasos sanguíneos
inmaduros de la retina de los niños pre-término. Puede presentarse de forma
leve, sin compromiso de la agudeza visual o de forma severa, que progresa hasta
el desprendimiento de la retina y la pérdida total de la visión. Es una de las
causas más importantes de ceguera infantil. Todos los niños prematuros que nacen antes de las 34 semanas de edad
gestacional o con un peso menor o igual a 1750 gramos, deben ser evaluados por
un oftalmólogo. El examen debe ser realizado idealmente por un médico oftalmólogo
pediatra o por un oftalmólogo retinólogo.
El momento ideal para el examen ocular del bebé prematuro es al mes de
nacido y según los hallazgos algunas semanas más tarde.
Este examen busca identificar a los niños que presentan signos de
retinopatía del prematuro y así realizar un tratamiento oportuno. Además, los niños prematuros tienen un mayor riesgo de presentar
defectos refractivos y estrabismo. Hay mayor incidencia de miopía y anisometropía
(diferencia de defecto refractivo entre un ojo y otro); el 20% de los niños
prematuros tienen un defecto refractivo cuando cumplen los cuatro años de edad. El bebé prematuro requiere un cuidado oftalmológico especial para
detectar y tratar problemas que puedan ocasionar pérdida permanente de la visión. Texto
preparado por Adriana Solano, MD, Guillermo Marroquín, MD. y Juan Carlos
Serrano, MD |
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